lunes, 6 de agosto de 2012

El ciclo de los gusanos de seda y sus cuidados


El primer animal que he cuidado de mi vida y a buen seguro también el caso de mucha gente es el gusano de seda. Es una clásica mascota para niños pequeños y además una buena elección para iniciarse en el cuidado de animales: no supone mucho gasto económico, ensucia poco, ocupa poco espacio y no precisa de mucha dedicación. Además, contemplar el ciclo de vida de estas criaturas entusiasma a los niños, más que nada por el proceso que avanza el gusano de nacer, crecer, experimentar diversas mudas de piel, envolverse en un capullo de seda y convertirse en una preciosa mariposa. Recuerdo con mucha nostalgia tener dos cajas de cartón llenas de estos bonitos gusanos. La sericultura arrancó en China hace nada menos que 5.000 años, extendiéndose después por el continente asiático y llegando a Europa en el siglo XI, aunque sorprendentemente producto de robos masivos de huevos y semillas de morera. Todo para producir seda por dinero, no para cuidar animales. De hecho la seda es uno de los pocos productos a los que no se le ha encontrado sustituto artificial.

En cuanto al habitáculo más recomendado, como acabo de decir, es una simple caja de zapatos, provista de tapa y con muchos orificios para una adecuada ventilación. Los gusanitos, una vez que rompen el huevo, miden apenas 5 mm., pero pueden llegar con el tiempo a los 7 centímetros. Por ello también tenemos que vigilar el número de gusanos por el tamaño de la caja, guardando una adecuada proporcionalidad. Demasiados gusanos en una caja pequeña ocasiona acumulación de excrementos que, al ser muy líquidos, favorece una humedad que puede ocasionar enfermedades a los gusanos. Del mismo modo, hay que protegerlos de temperaturas altas y de la luz directa del sol, sobre todo en verano. Se recomienda depositar en cajas diferentes huevos y gusanos. Los huevos deberán estar en un lugar fresco y seco hasta la primavera y lejos del calor, ya que de lo contrario podría provocar que los gusanos salgan antes de tiempo.

La alimentación exclusiva de los gusanitos de seda son las hojas de morera, que crecen en primavera (justo cuando los gusanos salen de los huevos). El problema de estos animales es que conforme se van haciendo mayores necesitan más y más comida Si cogemos las hojas de los árboles, nunca debemos de arrancar las ramas sino cortar la hoja por el tallo. En cuanto a las mariposas, no necesitarán alimentarse, porque nacen con todas las reservas y su única función es copular con una pareja y reproducirse. Al cabo de ello, mueren.


Sobre limpieza, es esencial lavar las hojas de morera para eliminar posibles restos de insecticidas. A continuación, hay que guardarlas en un lugar fresco, como puede ser el frigorífico y sumergiéndolas en un recipiente con agua un par de horas antes de dársela a los gusanitos.  Eso sí, es importante secarlas adecuadamente con una servilleta para que no estén excesivamente húmedas o frías. En ese último caso se pueden calentar con las manos. 

Manipulación. Podemos coger a los gusanos sin ningún temor puesto que no pueden transmitirnos ninguna enfermedad. Ahora bien, no debemos apretarlos muy fuerte ni dejar que se caigan al suelo, aparte de que si los vemos con la cabeza levantada (van a hacer una muda y permanecen así algo más de un día) o bien miden menos de 5 cm., no debemos de molestarles. Bajo estas premisas, se recomienda colocarlos en la palma de nuestra mano, no entre los dedos.

El ciclo evolutivo de este animal dura alrededor de 60 días. Comprende nacimiento, desarrollo de la larva, construcción del capullo y metamorfosis, salida del mismo, apareamiento, puesta de huevos y muerte. Cuando salen del huevo, su primer alimento es precisamente la cáscara, pero sólo comen la del agujero por la que salen. Al principio sólo comerá hojas tiernas de morera. A los 3 ó 4 días, según la temperatura, experimenta su primera muda adquiriendo una piel más gruesa y nuevas mandíbulas. Posteriormente vendrán otras dos mudas más, antes de comenzar a construir el capullo. En esa tercera muda se empiezan a ver diferencias entre machos y hembras, siendo estas más grandes. Unos y otros requerirán mucha más comida hasta que dejan de hacerlo y comienzan a construir su capullo. Dentro del mismo harán dos mudas más y ese estado provisional se conoce como crisálida o ninfa. 

Finalmente sale de su cáscara con sus nuevos ojos, antenas y alas, gracias a un líquido especial para que se ablande la seda y se despegue. Pero aún así deben de hacer un esfuerzo dada la consistencia del capullo. Una vez que se aparean (que por cierto, la copulación dura varias horas, ya quisiéramos eso los humanos xD) y ponen los huevos, pasan estos de color amarillo a marrón claro hasta que se oscurecen y nacen los gusanos en primavera.

3 comentarios:

Signum dijo...

¿Te puedes creer que yo nunca tuve ninguno? Te reconozco que los bichillos me dan un poco de asco jejeje, pero buena entrada.
Por cierto, ya puedes ir proponiendo entradas para la mejor entrada de este mes.
Un abrazo.

Juan A. Ros dijo...

Cómo me gustaban los gusanitos de seda, y me siguen gustando, ¿eh?
Una curiosidad: en mis tiempos estudiantiles, un amigo me dio tres o cuatro ejemplares de estos bichillos, los cuales, se reprodujeron en cientos.
A los pocos años, debía tener miles y miles de gusanitos corriendo sobre unos zarzos construidos por mi padre. Todo aquel enjambre me supuso un serio problema: extinción de víveres (hojas de morera) en varios kilómetros a la redonda, lo que me obligó a buscarme la vida para poder alimentar a aquellos miles de estómagos que deboraban y deboraban sin parar.
P.D.: Aprendí la lección para el año siguiente.

Raw dijo...

Jeje gran historia. El problema que tienen estos bichitos es que comen como limas y se reproducen cada vez más rápido. Para poder cuidarlos haría falta una buena plantación de morera.

Ok, Signum. Iré mirando entradas, ahora que tengo más tiempo.