martes, 11 de enero de 2011

El fumar se va a acabar...tarde o temprano

Desde hace varios meses pero sobre todo desde el día 2 de enero está en boca de todos la última reforma de la Ley de medidas sanitarias contra el tabaquismo, que ya entró en vigor en 2006 prohibiendo fumar en todos los centros públicos o administrativos. En el caso presente ha ido más allá estableciendo la prohibición de no fumar en todo tipo de centros de hostelería, lo que ha causado un aluvión de opiniones tanto en contra como a favor.

Desde el punto de vista de una persona que no fuma, es evidente que esta es una muy buena noticia, pues nos molesta muchísimo que entremos a un bar o pub y tengamos que respirar y soportar nubes de humo. Una cosa es que una o dos personas se fumen un cigarrillo y otra muy distinta es que la mayoría se tome tres o cuatro mínimo. Uno vuelve a casa con un pestazo impresionante en la ropa, aparte de tener que contaminarse de ese humo cuando ni le gusta ni es fumador. Para mí está siendo una delicia entrar a cafeterías o pequeños pubs respirando buen aire.

Los fumadores, mayoritariamente están en contra de esta nueva disposición. La comodidad de fumar varios cigarros durante las comidas, cenas o tomándose algo se reduce a tener que salir afuera un momento o esperarse a que termine la comida o cena. Sin embargo es cierto que los bares están intentando solucionar el tema mediante las terrazas, que se están llenando. Los autónomos saben que los fumadores consumen más bebidas y tapas, por lo que su escapatoria está siendo precisamente protagonizada por el exterior. Algunos se quejan de que viene menos gente, pero lo cierto y verdad es que aquellos con una terraza más amplia son los que más se han beneficiado de esta nueva normativa en contraposición con la competencia que carece de terrazas o son muy pequeñas.

Pero lo que sí que afectará negativamente a los bares, lo hará en aquellos que habían gastado dinero en separar zona de fumadores de no fumadores. Quizá lo más normal era que la prohibición se hiciera escalonadamente y no de repente, pero económicamente supone una pérdida para los centros de hostelería que invirtieron en dichas zonas. Una nueva muestra de la falta de previsión de un gobierno que hace aguas por todas partes. De cualquier manera mucha gente argumenta que ese tipo de inversiones son leyenda urbana y se han limitado en "señalar" zonas donde se podían sentar los fumadores y otras zonas donde estaría prohibido fumar.

Pienso que a largo plazo los fumadores agradecerán esta modificación legislativa, dado que implicará casi con toda seguridad una reducción considerable del consumo de tabaco y, por ende, de problemas respiratorios relacionados con esta droga legal, pero de nefasto daño tanto para sus consumidores como sus “catadores pasivos”, siendo causa de estropicios en nuestros pulmones, corazón e incluso de daños cerebrales. Especialmente se agradecerá con motivo de los convites de enlaces matrimoniales, que más de una vez se han convertido en una tormenta de humo realmente asqueroso. Hay mucha gente que psicológicamente se niega a dejar de fumar y en grandes cantidades, con lo que se hace necesario que las leyes intervengan y lo hagan por la persona adicta.

Realmente NUNCA debería caer una persona en el vicio de fumar y máxime un niño o menor de edad, que suele tener la ambición de realizar cosas relacionadas con los adultos sin conocimiento alguno de sus controles o peligros. La salud debe ser fomentada, no los vicios que perjudican a nuestro cuerpo y al de los demás que nos rodean. Como diría JAN en los tebeos de Superlópez de su primera etapa: “No fumes, lee”. En la mayoría de los casos el fumar comienza desde la adolescencia (o incluso niñez) como instrumento de "me estoy haciendo mayor" o copiando las costumbres de sus semejantes cual mecha sobre pólvora. En otras ocasiones es más bien producto de estados de nervios como exámenes o entrevistas de trabajo, que son también una fuente proclive a coger adicción al tabaco.

El agua es un bien común y del que debemos de disfrutar, pero el aire puro también lo es y por lo tanto es obligación de las administraciones públicas el garantizarlo. Por eso mismo, no se debe de quedar todo en la prohibición de fumar en centros públicos y de hostelería, sino en multar sin concesiones a particulares y empresas que contaminan y vierten residuos en zonas no legales. Hay mucho todavía que mejorar y que hacer por el medio ambiente y la salud de los/as ciudadanos/as de este país.

2 comentarios:

Víctor 1988 dijo...

Ya no volverán a irritárseme los ojos por el humo en las bodas :) Y los restaurantes vuelven a oler a comida, no a tabaco...

Raúl dijo...

Desde luego, seguro que las bodas será el evento donde más gente agradecerá un ambiente limpio. Y en los bares, qué mejor olor que el de las tapicas ricas :) Gracias por comentar, un saludo.