domingo, 19 de marzo de 2017

First Dates, la cita de tu vida

Hoy hablaré del programa-concurso que está causando furor en Cuatro: First Dates. Presentado por el conductor del archifamoso 50 x 15 Quién quiere ser millonario, Carlos Sobera, se emite prácticamente todos los días de la semana. Este formato ha roto con la tradicional emisión semanal de este tipo de programas. Que hay que recordar que se remontan a primeros de los noventa con experimentos tales como Vivan los novios en Telecinco y otras ofertas en los canales autonómicos. Para desde hace unos años caer a las alcantarillas de Mujeres, hombres y viceversa. Aquí no hay muros ni biombos ni tampoco un espectáculo de cortejo entre diez o doce pretendientes/as, sino directamente una y sólo una cita: cenar en un restaurante. Pero lo más novedoso no es eso, sino que por primera vez se pueden ver citas entre personas homosexuales.

Normalmente, en el comienzo uno de los dos (aunque suelen ser varias las parejas por programa) se toman alguna bebida y charlan un momento, para romper el hielo y dejar a un lado los nervios, con Sobera o con alguna camarera. Por lo general con la imponente Lidia Torrent, hija de Elsa Anka. Muchas veces me he preguntado si alguien no ha preferido sentarse con ella. Bromas aparte, el caso es que el programa suele buscar parejas que tengan algo de afinidad. Puede ser la edad, los gustos o la proximidad. Y es que muchas de las posibles parejas no llegan a tener más citas porque la distancia les puede. Pero también ha habido ocasiones en que la apariencia física les ha echado para atrás e incluso la cita no ha llegado a celebrarse. Y es que por mucho La bella y la bestia, si el primer golpe de vista es muy negativo...

Durante la cena, el programa recoge los momentos más interesantes. Aproximadamente, en tiempo real duraría una hora y media. Lo que con un desconocido en realidad es muy poco tiempo y a veces se convierte casi en una entrevista de trabajo. Cada uno tiene sus propias "normas de casting" y va evaluando mentalmente a la persona antes de decidirse. Una de las preguntas casi obligatorias es si tienen hijos, dado que muchos separados suelen asistir a este programa. Hay gente que espera encontrar su segunda mitad en el sentido de que sea igual, pero también hay algunos que parece que van de comerciales. Y su producto son ellos mismos. A todos nos gusta decir que estaríamos dispuestos a todo, a hacer muchísimas cosas y a ser super lanzados. Pero no, más vale ser sencillos. ¿Por qué nunca nadie se atreve por ejemplo a decir que son maniáticos, que son unos frikis o etc? Porque total, más tarde o más temprano se va a saber y cuanto antes mejor.

También están los que van más rápidos que la Formula 1 y hasta se sueltan besos. Pero lo importante viene al final, cuando deciden o afirman que les gustaría tener una segunda cita y fuera de cámaras. Son muchas las parejas que ya no se vuelven a ver. Y es que es difícil que en un periodo de tiempo tan corto una persona desconocida te enganche mucho. A lo mejor, a una persona joven es más fácil. Pero a alguien ya un poco más mayor, es distinto. Con todo, tampoco te ata a nada tener una segunda cita. Pero también ha habido casos en que se ha llegado a utilizar la expresión "no estoy como para perder el tiempo". Pues venga majo, a casita. En otra ocasión, una chica le dijo a un simpatizante de En Marea "¿eres de Podemos? Se acabó la cita". Las divergencias ideológicas, por desgracia parecen a veces más importantes que los valores de la persona. Y no es por defender un partido u otro. Realmente lo importante es la tolerancia y que te respete en lo que tú pienses y defiendas.

En definitiva, el programa entretiene porque nos ofrece gente de lo más diversa. Algunos detalles de los participantes nos pueden gustar, otros no y así se puede evaluar por qué una cita va a fracasar o tener éxito antes de preguntar a los comensales (la pareja). El caso es que esta nueva modalidad de reality show ó date show es mucho más potable que el resto. Y de ahí que tenga tanta audiencia y se emita a diario.