lunes, 7 de mayo de 2012

Los ases del humor

Desde hace varios años, la televisión es un instrumento que utilizo bien poco e incluso nada, mirándola más apagada que encendida por la alternativa multitarea que ofrece Internet. Sin embargo, existen programas muy recomendables y de muchos de ellos ya he hablado. Esta vez quiero enfocar mi post a esos genios del humor que nos han proporcionado sonrisas y mucho entretenimiento en los últimos años. La mayor parte parejas de humoristas que se han compenetrado muy bien, marcando cada uno una época y dándose a conocer en Radio Televisión Española. Por ello dedico este post a las tres parejas de humorístas que más me han gustado.

Martes y Trece fue el primer dúo cómico del que me hice fan. Inicialmente eran tres, no obstante. Josema Yuste, Millán Salcedo y Fernando Conde. Su estilo de humor se basa en retratos esperpénticos y surrealistas sobre la vida cotidiana y especialmente de personas famosas, aparte de una cierta deformación del lenguaje y en ocasiones un cierto tono afeminado. Millán y Fernando se conocieron haciendo la mili en Santander y allí comenzaron sus pinitos de actuaciones cómicas para deleite de los compañeros. Tiempo después se apuntan a la Escuela de Arte Dramático de Madrid y allí conocen a Josema, al que propondrán la idea de formar un grupo. La primera aparición del trío fue en 1978 de la mano del gigante televisivo José María Íñigo, pero en 1985 deja Conde el grupo para dedicarse al teatro. El estrellato de la pareja llegó poco después desde el momento en que se dedicaron a los espacios de fin de año, llegando al súmmum de lo hilarante en el mítico sketch de la empanadilla de Móstoles.

Aparte de especiales de Nochevieja desde finales de los ochenta y buena parte de los noventa, protagonizaron espacios independientes semanales como Viéndonos (donde hicieron una entrevista memorable a Madonna) y El Retonno. En cine protagonizaron varias películas: dos con Fernando Conde: Martes y Trece: ni te cases ni te embarques y La loca historia de los tres mosqueteros; y dos como dúo: Aquí huele a muerto y El robobo de la jojoya. Finalmente, en 1997 se despidieron en un especial de nochevieja que recordaba gags de otros años, con una breve intervención de Conde, que actualmente sigue participando en cine y series de televisión.


Juan Muñoz y José Mota se conocieron en 1985, siendo también compañeros de servicio militar. Pocos años después comenzaron una ascendente carrera humorística en la televisión, desde unos humildes comienzos en fiestas de Madrid, pasando después por emisoras de radio y dando el salto a la tele en el programa “Pero… ¿esto que es?” que lo recuerdo perfectamente, en 1990. Desde ese momento me convertí en admirador de este dúo, que pasó de protagonizar una sección a tener un programa propio en el verano de 1993 “Abierto en vacaciones” y relevar a los históricos Martes y Trece en la nochevieja de fin de año. Desde entonces, sus programas cambiaron varias veces de nombre: Estamos de vuelta, Estamos en directo… hasta que llegan al estrellato con Cruzyraya.com y Juanyjose.show entre los años 2000 a 2007, batiendo récords de audiencia. La noche de los viernes era la preferida para los amantes del humor, para dar la bienvenida al fin de semana.

De hecho, los sketches más memorables de esta pareja son de esa etapa. Las claves del éxito fueron las siguientes: en primer lugar apostaron por una continuidad basada en la utilización de frases cliché que pasaron a engrosar la jerga popular en toda España: “No es por no ir, si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería”, “Estas podrío”, “La fragoneta y los malacatones”… En segundo lugar, crearon personajes que calaron mucho en la audiencia como Bartolo, Ramón y Tomás, etc. Tercero, se basaron en parodias de personajes famosos sin la intención de humillar ni ensañarse con el parodiado, sino simplemente de ofrecer una versión graciosa. Ni siquiera existe ánimo de crítica en el personaje de Juan de Dios (interpretado por Juan) que parodia un padre de familia gitano. Es más, a muchos gitanos les hace gracia y no se ofenden. Y por último, se insertaban piezas musicales alterando la letra de las canciones, generando gags desternillantes especialmente en los especiales de Nochevieja (que por cierto, la calidad de los sketches de estos especiales era superior a la media, demostrando el esfuerzo añadido de Juan y Jose).

En noviembre de 2007 anuncian su disolución como grupo, siendo su último programa juntos el 17 de enero del mismo año. Desde entonces deciden trabajar por separado y sólo José Mota se encarga de seguir con el humor televisivo con La hora de José Mota, con nuevos desternillantes personajes como El tío de la vara o La vieja del visillo. Muñoz continúa con monólogos. Al margen de la televisión, fueron dobladores de Shrek y Asno en todas las películas animadas y también participaron en cine pero por separado: Juan en Ja me maten y El equipo Ja con su personaje de Juan de Dios y José en La chispa de la vida.


Por su parte, Faemino y Cansado son los seudónimos de Juan Carlos Arroyo y Ángel Javier Pozuelo. Posiblemente son los reyes o pioneros del humor absurdo en España, que tanta influencia ha tenido en las historietas de cómic o series de televisión. Comenzaron a primeros de los años ochenta con espectáculos callejeros en Madrid, especialmente en el Parque del Retiro donde se reunían espontáneos. Curiosamente allí coincidirían con otros artistas de renombre como Pedro Reyes o Pablo Carbonell. Compaginaron estos espectáculos con actuaciones en los bares y, tras dar el salto a los teatros, les llegó la confirmación con su primera aparición televisiva en el inolvidable concurso “Un, dos, tres” y sobre todo en Cajón Desastre, que fue exactamente el programa donde les conocí artísticamente. La 2 de Televisión Española fue el canal que les dio su programa propio: El orgullo del tercer mundo. En este espacio fue precisamente donde acuñaron la famosa frase de “que va, que va, que va, yo leo a Kierkegaard” (pronunciando la segunda parte el público al unísono). También tuvieron apariciones esporádicas en programas de variedades como Tutti Frutti o Pero ¿esto qué es?, coincidiendo con los Cruz y Raya. No obstante, el estrés que llevaba el rodaje en televisión, les desalentó y prefirieron volver al teatro que era lo que de siempre más les gustaba y a un ritmo más pausado y sin prisas.

Su estilo de humor se basa en representación de escenas parodiando situaciones cotidianas, en algunos casos en plan surrealista y absurdo (me encanta) sin personificar en famosos y en muchas ocasiones interactuando con el público y con simpáticos juegos de palabras. Apenas utilizan decorado o vestimentas, sino muchas veces tan sólo una mesa, dos sillas y una puerta falsa. Huyen de la simple estética slapstick y su humor absurdo hace que sea rechazado por una parte de espectadores de actos cómicos, pero muy admirados por una gran mayoría de los amantes del humor inteligente.

Finalmente han elaborado algunos libros de humor, participado brevemente en algunas películas y con más asiduidad en espacios de la radio. Especialmente han sabido conectar con los jóvenes, que hoy en día soy treintañeros o bordeando la cuarentena que siguen disfrutando de recordar sus gags, sobre todo gracias a la colección Magos del humor (ojo, no los cómics de Ediciones B), que son unos vídeos en los que se han recopilado hilarantes actuaciones.

4 comentarios:

Juan A. Ros dijo...

Otra interesante entrada que nos hace recordar aquellos tiempos de antaño. Este país nos ha dado a unos humoristas de primer nivel, tanto en grupo como en solitario.

Algunos de los más grandes ya no se encuentran entre nosotros (Eugenio, Gila, Tip y Coll, etc.); pero nos siguen quedando monstruos de la talla de: José Mota, Chiquito de la Calzada, Arévalo, los hermanos Calatrava, y un largo etc.

Raw dijo...

Grandes genios los que señalas y la mayoría con sus frases inolvidables como "saben aquél que diu" o "seguiremos hablando del gobierno".

Sinceramente soy más admirador de este tipo de humor que el de los monólogos de hoy, entre los cuales hay calidad pero también otros con poca gracia en mi opinión.

Signum dijo...

Como Cruz y Raya ninguno, aunque Jose Mota en solitario también es muy bueno. Otro crack del humor, Gila, creador de lo que hoy conocemos como monólogo. En mi blog le hice un homenaje hace unas semanas.
Me gusta tu blog y desde hoy te sigo. Te invito al mio donde sólo escribo toda clase de tonterías que pululan por mi cabeza. Venga tío, un abrazo.
http://palabradesedano.blogspot.com.es

Signum dijo...

Gracias por seguirme. Te he añadido a mis blogs favoritos. Un abrazo y sigue así madridista.
palabradesedano.blogspot.com.es