domingo, 13 de abril de 2014

Cuidados y doma del erizo de tierra

Cada vez me quedan menos animales domésticos de los que hablar, pero recientemente unos amigos míos han adquirido un erizo de tierra. Son unos mamíferos muy pequeñitos, que no llegan a los 16 centímetros de largo y 400 gramos de peso normal y que se localizan en casi todos los continentes del mundo. Se caracterizan sobre todo por tener su espalda llena de espinas, aunque en realidad son pelos untados de queratina que les proporciona rigidez y les protege de sus enemigos. De hecho, cuando se ven amenazados se enrollan en una bola de púas. Tienen un sentido del olfato muy desarrollado y son muy propensos a sufrir estrés o agobios, pero en confianza les gusta sentir cariño. Eso sí, su momento de mayor actividad es por la noche, al igual que ocurre con los hamsters. Viven aproximadamente unos cuatro años.

La casita del erizo es recomendable que sea grande. Son unos animales que necesitan espacio para moverse y jugar. Ahora bien, no deben ser muy altas porque el erizo suele trepar y se puede hacer daño al caer. También pueden construirse recovecos o incluir pequeñas casitas en las que pueda resguardarse, al tiempo que añadir ruedas o pelotas. El suelo podemos cubrirlo con virutas. En cuanto a la temperatura, prefieren un ambiente más bien cálido. Por ello es recomendable que coloquemos un termostato que le proporcione un calor. Preferiblemente entre 21-30º. Podemos calibrar la temperatura del animalito tocándolo y si notamos que está más frío de lo normal ajustaremos el termostato. Es importante que acostumbren a moverse y a hacer algún tipo de ejercicio, puesto que tienden a engordar. En ese sentido es bueno que tengan un tiempo para salir y moverse con libertad, lo que además les sirve de desestresante.

En cuanto a la alimentación, en realidad son animales insectívoros (gusanos y grillos), pero en absoluto es imprescindible darles de comer insectos. En lugar de eso podemos darles comida para gatos, especialmente de alimentos secos (pienso) y en menor medida húmedos (comidas enlatadas). La carne de magra se la podemos suministrar pero en todo caso troceada en partes pequeñas. Ahora bien, hay que dársela con moderación para evitar que engorde. Por otra parte se les puede dar también frutas y verduras, siendo un complemento en su dieta. No suelen comer mucho, pero les puede aportar importantes vitaminas. En cuanto a la leche también la pueden tomar, pero esporádicamente y sin abusar de ella, pues de lo contrario podría sufrir problemas estomacales. El agua se la podemos proporcionar mediante unos sencillos dispensadores de agua colocados en la jaula.


Respecto a la higiene, es preciso limpiar la casita cada 2 ó 3 semanas, pero en todo caso cada día los bebederos y platos y con agua caliente y jabón. El baño del animalito puede ser una vez cada 3 ó 4 semanas y podemos colocarlo en una pequeña bañera, frotándole las puítas con un cepillo de dientes. Finalmente hay que cortarle las uñas con cierta frecuencia, cada vez que veamos que crecen demasiado.

Para domar al erizo y que coja confianza con nosotros hay que cogerlo frecuentemente y con cuidado. Acariciarlo poco a poco en el abdomen, sin abusar y manteniendo un tono de voz bajito. Y es que los erizos no toleran los ruidos altos y les pone realmente nerviosos. Siendo bebés, basta con un cuarto de hora al día. Pero para las primeras veces hay que dejar que se mueva entra nuestras palmas por sí solo. Cuando llegan a los dos meses de edad cambiarán las púas y a los 4 meses vuelven a cambiar convirtiéndose en adulto. Esos son los momentos clave en los que puede que sea menos reacio a que lo cojan, por lo que habrá que tener más paciencia.

En cuanto a las enfermedades que pueden sufrir los erizos, pueden por ejemplo ser atacados por pulgas y garrapatas. Podemos eliminarlas lavando al erizo con champú, pero después será imprescindible desinfectar la zona. Otros parásitos son más peligrosos, como el ácaro de la sarna. Se crean unos hongos en las orejitas y es posible que pierda púas. Pueden administrársele productos a base de salamectina o fármacos recomendados por el veterinario, más que nada porque dependerá sobre todo del peso y estado del erizo concreto. Así que lo más aconsejable es consultar primero a un especialista. Por otra parte está el síndrome del erizo tambaleante que no es sino una enfermedad degenerativa. Desgraciadamente no tiene cura, aunque la vitamina E suaviza la debilidad del animalito. Lo mejor es prevenirla y para ello nada mejor que cuidar una dieta equilibrada no faltando frutas, verduras y pechuga de pollo sin piel.

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