viernes, 29 de junio de 2012

Recordando a Super Nintendo

El pasado verano estuve comentando algunos de los juegos clásicos de Sega Master System, pero esta vez le toca a Super Nintendo. Una consola que de pequeño siempre soñé con tener, pero nunca fue así. Sin embargo, ya de adulto y gracias a los emuladores y a las webs que han recuperado tanta nostalgia, es posible volver a disfrutar de los juegos que conocimos y poder descubrir muchísimos más. En mi opinión Super Nes es mucho mejor que Mega Drive tanto en aspectos técnicos como de entretenimiento de sus juegos y en verdad sus ventas fueron apabullantes. Salió al mercado en 1990, pero no llegó a España hasta 1992 y su desaparición tuvo lugar en 1999. Nintendo 64 y la competencia contra Sega y sobre todo Playstation fueron los motivos. Pasaré a comentar algunos de los juegos que más me han gustado de esta consola y a los que de hecho juego alguna partida que otra cuando tengo ocasión.

Super Mario World fue el primer juego de esta consola. De hecho protagonizaba el pack más adquirido. Nada menos que 98 mundos, aunque buena parte de ellos secretos y a los que se puede acceder en alguna casa fantasma, lugar recóndito en el cielo de una fase o en el fondo del mar. Posiblemente es el juego de plataformas más adictivo de los años noventa. Siete mundos, siete castillos y en cada uno un esbirro de Bowser (Koopa Troopa en la Nes de 8 bits). La variedad de escenarios (bosques, mar, desierto, montañas, cavernas, etc) y de enemigos (recordando muchos a monstruos de otros Marios) es considerable, con una dificultad bien ajustada. Es más, en realidad recoge el testigo de Super Mario Bross 3 recuperando muchos ítemes como la capa voladora o la cola de mapache y utilizando un mapa en el que nos vamos moviendo, pero mucho más avanzado técnicamente. SMW tuvo una segunda parte muy original, en la que encarnamos a Yoshi, el dinosaurio mascota, y llevamos a cuestas a Mario pequeño. A diferencia del anterior, es más lineal, atravesamos ocho mundos de igual número de fases cada uno y con dos jefes finales. Pese a ser muy bueno también, tiene cierta estética infantil. Se echó de menos aún así que terminara en trilogía.


Street Figter II fue el otro título (cuyos derechos los tiene Capcom) que acompaña también a los primeros packs de la consola. Se trataba de la continuación de un juego de lucha que nació en las recreativas. Se hizo tremendamente popular y con ello sus personajes como Ryu, Chun Li, Blanka, E. Honda, Vega (el español)… cada uno de un país o raza diferente y con técnicas de combate muy particulares. Algunas de entrenamiento, otras sobrenaturales y en un caso u otro algún truquillo para descubrirlas… el caso es que nos podíamos pegar unas buenas partidas contra amigos o bien en plan héroe para derrotarlos a todos y por último a Bison, el malote de turno. Tuvo una continuación en la que se incluyó a más personajes (Camy, Dee Jay...), que fue Street Fighter Champion Edition. Tuvo competencia con Mortal Kombat, pero en popularidad y ventas fue muy superior. Finalmente se intentó aprovechar la fama de este juego con la peli 'Street Fighter, la última batalla'. Pero fue un truño en toda regla. Mejor quedarnos con el juego, que garantiza adicción durante meses y sobre todo volver a él de vez en cuando. 


Otro de mis juegos favoritos es Super Gouls ‘n Ghosts, también de Capcom. Una franquicia que ha aparecido en casi todas las consolas y ordenadores, pero este fue especialmente bueno. Eso sí, la dificultad del mismo es terrible, ya que aparte de las escasas vidas es necesario completarlo DOS VECES seguidas para encontrar un brazalete de la princesa Guinevere, a la que tenemos que rescatar. El juego está ambientado en la edad media y somos el guerrero Sir Arthur. Con dos toques perdemos una vida, pero la armadura de oro nos permite tres. Atravesaremos 8 fases de dos escenarios casi todas ellas con monstruos góticos que dan miedo, sobre todo los finales. La calidad técnica es muy buena, remasterizando las melodías clásicas ya existentes en Nintendo o Sega. Se mantiene también la exposición del mapa al inicio de cada vida, con el que nos podemos hacer una idea de lo que nos queda y el tipo de fases que se avecinan. Resulta gracioso cuando al darnos un golpe nos quedamos en calzoncillos, pero al menos disponemos del arma, que puede mejorarse pero mucho ojo a coger otra más débil por despiste. También nos puede sorprender un mago escondido en un cofre que nos transforma en pato o moza, durante breves segundos.


Donkey Kong Country fue lanzado con la intención de crear otra mascota en Nintendo, otro personaje carismático y que no todo fuera Super Mario, a pesar de que en cierto modo su desarrollo es algo parecido. Con unos gráficos y efectos visuales impresionantes (superiores a la media de la consola) y una encantadora música, consiguió nada menos que un 99 de puntuación en Hobby Consolas. Los protagonistas son una pareja de gorilas (uno fuerte y el otro más pequeño) que quieren liberar a su poblado de la tiranía de un cocodrilo. El ritmo de estas plataformas es sencilla trepidante, pese a que la dificultad sea en ciertos momentos bastante fuerte. Nos acostumbraremos a recurrir a otros animales amigos para avanzar, a rebotar en enemigos para sortear obstáculos y vacíos y en ocasiones a apresurarnos para llegar al final de una ronda (viajando en una vagoneta a toda velocidad, subiendo en un árbol que está siendo serrado…). En cada fase podremos encontrar sorpresas en forma de bonus secretos o determinadas estatuas de oro de animales que pueden incrementar nuestras vidas. En definitiva, retos de lo más variopintos que alargaron el éxito con dos secuelas. 


De la mano de Konami llegó Super Parodius, que no es sino una versión en plan cachondeo de Gradius, famoso juego de matamarcianos. Podemos elegir entre un pulpo, un pingüino, la nave del juego parodiado y otra más con brazos. Las armas las vamos mejorando recogiendo campanas flotantes. El desarrollo del juego es muy parecido al imitado, pero con enemigos curiosos, destacando jefes de fase como un loro-pirata, una geisha, una bailarina de cabaret, una estatua de Pascua…imitando bosses clásicos de Gradius. La banda sonora está compuesta por adaptaciones de melodías de música clásica, que amenizan nuestra constante lucha contra los aliens. El mapeado es gigante, pudiendo avanzar en un sitio u otro a pesar de que el scroll se mueve a velocidad constante hacia la izquierda. En fin, un auténtico risón todo el juego, destacando el hilarante final. Tuvo dos continuaciones, pero sólo vieron la luz en Japón: Gokujyou Parodius y Jikkjo Oshaberi Parodius. Eso sí, los emuladores nos lo han permitido y aunque carecen del factor sorpresa del primero, garantizan diversión. El tercero cuenta con comentarios estilo Humor Amarillo, pero eso sí, en japonés.

3 comentarios:

Signum dijo...

Que recuerdos, el street fighter de antes. Que vicios! Hoy en día aún se vende pero ya no es lo mismo.
Gran entrada, muchos recuerdos.
Un abrazo amigo.

Raw dijo...

Gracias Signum, celebro que te guste.

Casi todos los juegos de lucha posteriores se vieron influenciados en más o en menos por Street Fighter.

Signum dijo...

He inaugurado una nueva sección en mi blog. LA MEJOR ENTRADA. Si te apetece pásate por allí y participa.
Un abrazo.
http://palabradesedano.blogspot.com.es/2012/07/nueva-seccion-la-mejor-entrada.html